Publicado por en 3 Mar, 2014

La hostelería y las redes sociales

Hace unos dias estuve haciendo una pequeña prospección acerca de la presencia en internet de los negocios de hostelería de la ciudad donde vivo. La impresión general, después de analizar más de 30 establecimientos es: ¡¡Desastre total!!
Y me explico:
•La mayoría de ellos no tiene una página web (muy criticable).
•La mayoría de ellos no tiene un e-mail de contacto (imperdonable).
•Muchos de ellos tienen una página de perfil en Google+ sin datos ni posible contacto digital (desastroso).
•Algunos tienen página de perfil (alguno que otro la tiene de empresa) en Facebook sin actualizar desde hace meses o años (imperdonable).
•Muchos tienen presencia en páginas de hostelería que no actualizan desde que se incluyeron en ellas, ni contestan a los comentarios que les hacen en las mismas…
Y ya no te cuento de un blog. O simplemente de Twitter, Instagram o Foursquare.

En definitiva, una casi total ausencia de cultura digital en la promoción de su negocio. Todavía (¡Todavía!) hay quien piensa que esto de internet es para los jóvenes y/o para las grandes empresas porque es muy caro y/o “cualquiera lo puede hacer” (aquí llegamos a los sobrinos o cuñados que “manejan el PC de maravilla“).

Seguramente todos estos hosteleros cuentan con una clientela local habitual que les permite mantener su negocio abierto. No lo dudo. Sin embargo, a través de una adecuada presencia en internet, su negocio sería visible no solo para los que pasan por delante de su puerta o sus vecinos, sino para todo aquel que busque un mesón, una bodega, un local de copas o sencillamente un bar desde internet para salir con los amigos el fin de semana, o aquellos viajeros que estan de paso por su localidad (que no son unos pocos, señores).
El boca a boca sigue funcionando, desde luego, pero ya no es suficiente. No en la situación socio-económica en la que vivimos.

Aún hoy la hostelería y las redes sociales, al menos en ciudades pequeñas, están reñidas entre sí. Quizás por desconocimiento. Quizás por falta de ganas o de presupuesto. Quizás por los sobrinos y cuñados…
Naturalmente hay honrosas excepciones que cuentan con diversos canales en la red (alguno de ellos excelente) y que casualmente –aunque no todos– son locales modernos, gestionados por personas jóvenes y con un éxito relativamente elevado teniendo en cuenta el poco tiempo que llevan abiertos.

Con las cosas tan ricas que tienen algunos y lo bien que se está en sus locales, no tiene perdón que no se promocionen adecuadamente.
Lo que se pierde el mundo. En fin…